Débora González

C.R no conocía demasiado a su prima, hasta que una mañana se instaló en su casa porque no se sentía capaz de cuidar de sí misma. A partir de entonces, compartieron un intenso periodo de confesiones en el que le anunció su intención de quitarse la vida. Finalmente, recibió la llamada que temía. Su prima le comunicó que había arreglado su funeral y estaba completamente segura de lo que iba a hacer. Dos días después, la encontraban muerta en su cama, junto a una nota que decía: la vida no es buena ni mala, simplemente es lo que es… continual leyendo.

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